Bueno chicas, lo prometido es deuda así que aquí tenéis la crónica de la noche más esperada del verano, "la noche H".
Los nervios empezaron a aflorar dos días antes de que Howard pinchara, cuando yo recibí una llamada de una amiga diciendome que las entradas estaban casi agotadas. Yo llamé a Elena, Elena llamó a Jessi, Jessi me llamó a mi y el histerismo colectivo se apoderó de nosotras (Jenny dormía placidamente sin enterarse de nada). Al final todo se quedó en un susto, conseguimos las entradas y empezamos a darnos cuenta de que en dos días nos veiamos y lo veíamos.
El día de la sesión nos lo tomamos con tranquilidad, todas habíamos estado de fiesta la noche anterior y había que reponer fuerzas para la gran noche. A una hora prudente fuimos a casa para arreglarnos, imaginad; 5 chicas, 1 cuarto de baño, un espejo de 60X40cm y una cita con el mismísimo Howard Donald. Después de algún que otro cambio de peinado y retoque de última hora salimos de casa, la noche ibicenca nos esperaba.
Fuimos a cenar a un restaurante que resultó ser el peor de San Antonio, mientras esperabamos (y esperabamos, y esperabamos...) la comida nos dió tiempo a congelarnos de frio y a ponernos nerviosas por la noche que nos esperaba, a mi me temblaban tanto las manos que casi no podía comer. Después de indignarnos con el precio de la cena, nos fuimos directas a Eden. Al llegar allí, como no había cola para entrar, decidimos ver unos fuegos artificiales que tiraron por allí, parecian presagiar el comienzo de una gran noche.
Cuando terminaron los fuegos entramos en la discoteca y lo primero que hicimos fue explorar el terreno, alucinamos con lo bajas que estaban las cabinas de dj, ¡lo ibamos a ver cerquita!, luego tambien flipamos con las planchas en los aseos, con las pintas de alguna gente que había allí y con los precios de las copas, pero bueno esa es otra historia.
Nos pedimos algo para beber y nos dispusimos a romper la pista. Durante toda la noche alternamos bailes, fotos, guiris rondando, dolores de pies y muchos nervios contenidos. Estuvimos bailando en varios puntos de la discoteca y casí sin darnos cuenta acabamos cerca de una puerta por donde entraba y salía personal de la discoteca, yo no me había dado cuenta de nada, pero Jessi me dijo: "Yo creo que Howard va a entrar por ahí", y a partir de entonces os podeis imaginar, a medida que se aproximaba la hora H, cada vez que esa puerta se abría nos daba un vuelco el corazón. Pero aún así no paramos de bailar y disfrutar de la noche, tanto, que cuando Howard entró no nos dimos cuenta hasta que lo teníamos a escasos centímetros de nosotras. Y ¿qué puedo decir de ese momento? Dios, guapísimo es poco, estaba con mi look favorito, pelo hacía atrás, barbita y con camiseta blanca (con lo que me ponen a mi los hombres con camiseta blanca). Todas empezamos a repetir ¡que guapo! ¡que guapo!
Howard se metió en la cabina y empezó a preparar sus cosas mientras el otro dj terminaba su sesión. En ese momento una avalancha de gente se acercó a la cabina (nosotras incluidas) y los flashes empezaron a iluminar la sala (los nuestros incluidos). Mientras estabamos allí una de las gogos le dijo a Jessi que si quería que le echara fotos a Howard desde la tarima, así que conseguimos varias fotos sin tener que esquivar cabezas y brazos (Nota importante: Si una gogo te pide fuego y se lo das, ella te recompensará con fotos de Howard).
Después del momento foto Howard empezó su sesión, nos volvimos locas (algunas más que otras, y sí, me podeis señalar si quereis jajaja) y empezamos a bailar cada una por nuestro lado, yo estuve en mil sitios diferentes, a veces estaba con Jessi, con Jenny o con Elena y a veces estaba sóla disfrutando de la música de Howard. Sólo parabamos de vez en cuando para echar alguna foto o comentar lo flipadas que estabamos por estar bailando su música. Hubo un momento en el que me encontré con Jessi y me dijo: "tia se esta acabando" y yo no me lo podía creer, que cortas son las horas cuando Take That estan presentes.
Efectivamente Howard terminó y los ánimos empezaron a calmarse. Jessi y yo seguimos bailando y mirando a Howard, que se quedó un rato más en la cabina, y Jenny, Elena y Bea se sentaron, estabamos muy cansadas. Cuando Howard salío de la cabina le dije a Jessi, "Jessi, dile a Jenny que venga, la camara! la cámara!", Jessi fue a buscarla y yo me quedé hipnotizada viendo como Howard se acercaba a donde yo estaba, cuando llegó a mi lado quise darle las gracias pero estaba rodeado de muchisima gente y creo que no se enteró. Eso sí, aproveché para tocarle la espalda y una vez que posé mi mano ya no la podía separar ¡¡Estaba tocando a Howard!! Durante un momento en el que Howard se paró me puse a su lado con la esperanza de que alguien inmortalizara el momento en una foto pero todo estaba muy oscuro y Jenny sólo pudo sacar un cuarto de mi cara (ya os enseñaré la foto). Justo después, Howard salió por esa puerta que habiamos mirado tantas veces y todo se acabó. Salimos de la discoteca y nos fuimos directas al apartamento, estabamos destrozadas pero a la vez contentas después de la mejor noche del verano.